Blog dirigido a asuntos que giran en torno a la educación y al liderazgo. Aunque los temas relacionados a las ciencias, salud y estadísticas forman parte importante del mismo. Los invito a que comenten y expresen sus opiniones. El debate es la mejor herramienta de aprendizaje.
miércoles, 8 de marzo de 2017
viernes, 3 de marzo de 2017
jueves, 23 de febrero de 2017
miércoles, 15 de febrero de 2017
jueves, 26 de enero de 2017

Inglés, Español y Ciencias
Dr. Orville M. Disdier
Educador, epidemiólogo, researcher
Nelson Mandela nos advirtió sobre la
importancia del lenguaje para el éxito social: “Si le comunicas un mensaje a una
persona en un idioma distinto al suyo pero que pueda entender, ese mensaje
llegará a su mente, pero si lo haces en su propio idioma, el mensaje llegará a
su corazón”. Y es que la comunicación
efectiva es cada vez más importante para lograr la empatía social y por
consiguiente establecer relaciones económicas productivas con otros individuos
y con otras sociedades. De hecho, el pasado secretario de educación de los
Estados Unidos, Arne Duncan, en una ponencia que ofreció en el año 2010 en la
Universidad de Maryland, reconoció que la nación solo prosperará económicamente
si el sistema educativo k-12 enfatiza en el dominio proficiente de más de un
idioma y en el perfeccionamiento de las destrezas en las ciencias.
Por otro lado, aunque aún no se comprende
bien cuál es el mecanismo exacto, cada vez son más los estudios que sugieren
que la enseñanza efectiva de más de un lenguaje y de destrezas científicas mejoran
significativamente las capacidades cognitivas y las probabilidades de éxito de
los estudiantes. Los análisis preliminares
que he podido realizar, utilizando datos reales del sistema de educación
pública de Puerto Rico, parecen apoyar la importancia del dominio de lenguajes
y de las ciencias para el éxito. Los
resultados sugieren que, de todas las variables modificables (como lo es el
aprovechamiento académico en las diversas materias, la asistencia y la disciplina),
las más importantes para predecir la probabilidad de que un estudiante logre
los requisitos para graduarse a tiempo, lo son el desempeño en los cursos de
inglés, español y ciencias, en ese mismo orden.
En otras palabras, los estudiantes proficientes en estas materias
tienden a tener éxito escolar. Esta
tendencia se mantiene independientemente del nivel socioeconómico del
estudiante.
Parece ser entonces que, promover el
dominio adecuado de más de un idioma, podría ser una muy buena idea, al igual
que expandir el acceso a programas especializados en ciencias. Si lo que los
datos nos sugieren es cierto, esto redundaría en mayores tasas de graduación y
retención, y en menores tasas de abandono escolar. Claro está, que este enfoque se tiene que
hacer sin usurparle recursos al resto de los programas y cursos (como por
ejemplo las bellas artes y la educación física) pues sería “desvestir a un
santo para vestir a otro”.
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viernes, 22 de julio de 2016
Si no hay suficiente información: ¿Qué hacemos?
Si no hay suficiente información: ¿Qué hacemos?
Dr. Orville M. Disdier Flores
Epidemiólogo y Educador
Veamos los hechos: El virus del ZIKA se transmite por un mosquito que desde hace muchas décadas es endémico de Puerto Rico (deberíamos ser los verdaderos expertos a nivel mundial en cuanto al manejo de enfermedades transmitidas por mosquitos se refiere). El virus del Zika se transmite también por contacto sexual. Algunos expertos han sugerido que, en las embarazadas, la infección con el virus del Zika aumenta el riesgo de microcefalia en el feto, lo cual sería terrible para cualquier familia o comunidad.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han recomendado la fumigación aérea con un pesticida llamado Naled (también relacionado a Bromex, Dibrom, Fly Killer-D, Lucanal, RE 4355) como parte de un Manejo Integrado de Vectores (IVM, por sus siglas en inglés); el Extension Toxicology Network (un proyecto colaborativo de Cornell University, Michigan State University, Oregon State University, y University of California) advierte que todo producto que contenga Naled debe ser etiquetado con la palabra “Danger” (Peligo), debido a que es un químico que interfiere con el sistema nervioso tanto de insectos como de humanos.
La Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) ha clasificado al Naled como un químico del Grupo E que significa que “hay fuerte evidencia que sugiere que no es carcinógeno para los humanos”. Pero, debido a los posibles efectos nocivos a la salud, en el 2006 la EPA canceló el uso de organofosforados para la fumigación residencial. Algunos estudios, publicados en revistas científicas, sugieren que, luego de la fumigación con Naled, la toxicidad ambiental para algunas mariposas, orugas, abejas y conchas marinas aumenta entre 60% y 80% (Bargar, et al., 2012; Delgado, et al., 2013; Hoang, et al., 2015).
Por otro lado, otros estudios, también publicados en revistas científicas, sugieren que la fumigación con Naled en Volúmenes Ultra Bajos (ULV, por sus siglas en inglés) no representa riesgos para los humanos (Schleier et al., 2009; MMWR, 54(21), 2005). En conclusión, la información parece ser contradictoria e insuficiente para poder establecer una postura basada en evidencia. Entonces, ¿qué hacemos cuando no hay suficiente información?
En una entrevista para una revista inglesa, Keith Still, un experto en aplicar las matemáticas a situaciones humanas explicó que tanto la falta de información como la información aparentemente contradictoria, pueden ocasionar terribles problemas y desatar el caos en las poblaciones humanas. Es precisamente esto lo que parece estar pasando en Puerto Rico, un fenómeno que algunos llamarían el fenómeno de “no se sabe ni la hora que es”. Pero, es precisamente en momentos como este que nosotros los epidemiólogos, estadísticos, salubristas y demás profesionales de las ciencias de la salud, debemos intervenir.
Sir August Bradford Hill, quien alguna vez fuera presidente del Royal Society of Medicine, argumentó que los científicos no tenemos derecho a ignorar nuestro deber de exigir la posposición de cualquier acción de política pública que la evidencia científica sugiera es dañina a la sociedad hasta que la evidencia empírica demuestre lo contrario. Como epidemiólogo y educador es mi deber responder a este llamado ético. Ante un panorama lleno de confusión e incertidumbre es necesario posponer toda acción para la cual aún tenemos serias dudas, como lo es, por ejemplo, la fumigación química a la población general. Esto no significa que la fumigación no pueda ser una alternativa necesaria en un futuro, pero antes de pretender utilizar un tanque, para destruir la casa con la esperanza de aplastar al ratón, es imprescindible agotar primero todas las demás medidas de control (individuales, ambientales y epidemiológicas).
Como sociedad, ¿ya hicimos todo lo posible por recoger las gomas de autos y destruir criaderos de mosquitos? ¿Las entidades públicas y privadas realmente fomentan a diario el acceso y el uso a repelentes? ¿Realmente fomentamos el acceso y el uso de profilácticos? ¿El gobierno ha establecido fuertes colaboraciones con el sector privado? ¿Realmente el sector privado ha hecho todo lo posible y a su alcance? ¿Hay una comunicación efectiva entre los ciudadanos y el gobierno? ¿Las estadísticas son claras y precisas?
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